¿Quo vadis, Tepito? de Héctor Rosales Ayala. CRIM-UNAM, 2020
Tepito de ayer
Todo cabe en el mito de Tepito
sabiéndolo acomodar.
Carlos Monsiváis
El ayer de Tepito se puede extender hasta la construcción de la Ciudad de México-Tenochtitlán y Tlatelolco (Escareño 2013), y seguir sus transformaciones espaciales y sociales durante el México colonial, el México independiente, las guerras de Reforma, el Porfiriato, la Revolución (Aréchiga 2003), hasta la conformación del México moderno, de los años veinte a los cincuenta, cuando se consolidan los barrios periféricos de la Ciudad de México. Esa época es motivo de nostalgia porque el cine mexicano vivía un momento de esplendor y muchos de sus temas provenían de la vida urbana y, en particular, de los dramas y comedias de la clase popular. Colonias como la Santa Julia, la Merced, la Bondojito, Tacubaya y la Candelaria de los Patos, además de Tepito y la Guerrero, fueron parte del sabor y el ritmo de una nueva cotidianeidad. La música popular, los boleros, la música ranchera y los danzones o el mambo le daban al ritmo de los cuerpos una razón de existir. En aquellos años se forjan y se extienden varias miradas sobre Tepito y los tepiteños; se propicia una interrelación entre lo popular y lo masivo, se habla de los “fifís quintopatieros” de la metrópoli, y de la “corte de los milagros”. Se construían, de esta manera, estereotipos acerca de los modos de vestir, sin olvidar que el alcoholismo y la miseria también eran temas para los medios. Entre lo masivo y lo popular no sólo hubo manipulación, al mismo tiempo se generó una relación de complicidad en la cual se formaron sensibilidades y esquemas de percepción que ampliaron y enriquecieron el imaginario urbano... si quiere seguir leyendo haga clic aquí
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